martes, 17 de junio de 2014

Cuarto día más... ¡¡EL FRACASO!!

Y sí, es un fracaso en mayúsculas. Pronto entenderéis por qué...

Pues resulta, que iba yo perfectamente con mi semana sin azúcar. Hombre, un poco de mono de comer algo dulce sí que tenía, para que lo voy a negar... pero vamos, que lo llevaba relativamente bien. Mejor de lo que yo esperaba, eso seguro. Llegué a casa después de estar todo el día metido en la oficina, me cambié la ropa y me fui a correr por el parque una media horita. Cuando llegué a casa estaba hambriento, así que decidí prepararme la cena.

Cogí el pescado, lo pase por harina, puse sal en la sartén (para que no se pegue y para poderlo cocinar sin aceite), y lo dejé unos minutos. Mientras tanto, decidí prepararme una ensalada también. Cogí la lechuga, la zanahoria rayada, unos frutos secos, un poco de remolacha, un poquito de cebolla frita crujiente, y palante'.

Con eso que cuando acabé de cenar, empiezo a recoger la cena. Friego la sartén, meto los platos en el lavavajillas, cojo los botes que iban a ir a la nevera, los meto dentro y justo cuando iba a cerrar la nevera, algo captó mi atención.

En el bote de remolacha se leía: REMOLACHA AGRIDULCE. Agri...ok. Dulce... Oh dios. Corriendo me puse a leer los ingredientes. Remolacha, agua, vinagre y... azúcar.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Fracasé la dieta de la semana sin azúcar por culpa de una maldita ensalada!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Y... como a mi me gusta hacerlo todo a lo grande... me comí un buen bol de helado haagen dasz después.

¡¡Fin de la historia más triste del mundo de las dietas. Fin de la semana sin azúcar. Fin de las ensaladas. Fin del pescado y fin de todo!! Venga, fin del drama también.

Al día siguiente quería matarme... los remordimientos se apoderaron de mí durante todo el día, pensando en que podía haber pasado de la remolacha, diciendo que fue un simple error, y continuar con la dieta... pero sin embargo fui blando y caí en la tentación. Os recomiendo, si pensáis hacer esto, deshaceros de la porquería antes, y que vuestro marido/mujer/cónyuge/compañero de piso no compre NADA que contenga azúcar. Además, debéis de hacer hincapié en que lo revise a la hora de comprar... para que no os pase lo que a mí con la remolacha.

En fin, 4 días sin comer azúcar fue lo que yo aguanté. ¿Alguno de vosotros lo habéis probado? ¿Qué tal os ha ido?

Un saludo enorme y gracias por leerme,

Toni


sábado, 14 de junio de 2014

Semana sin azúcar. Tercer día.

Hola Saboríos!

Aquí estoy, aguantando, el tercer día sin comer azúcar. La verdad es que se está poniendo difícil la cosa. ¿Conocéis aquella sensación cuando el cuerpo os pide algo dulce? Pues así he estado todo el día. Y eso que he hecho una media trampilla...
http://www.cocinasincarne.es/tabule-o-ensalada-de-cous-cous/

No, no, no he comido nada con azúcar añadido. Simplemente, para matar el gusanillo, he añadido unas pasas al tabulé que he comido hoy. Sin embargo... he acabado de comer con la sensación de insatisfacción que me rodeaba ayer por la noche, al terminar de cenar. Es cómo que el cuerpo no se siente satisfecho hasta que no ha recibido lo que pide y, en este caso, lo que quiere es azúcar.


Tengo, además, en el trabajo, una tableta de chocolate (80% cacao... pero aún así tiene azúcar) que me está mirando y rezando para que me la coma. Pero no, seré fuerte.


He intentado tomar un café con sacarina para ver si el cuerpo "creería" que estoy tomando azúcar y me dejaría un poco en paz... pero, que va, no ha funcionado. El sentimiento de "necesidad" se está haciendo difícil de controlar y la verdad es que me estoy poniendo hasta de mala leche. Es cómo volver 3 años atrás en el tiempo, cuando dejé de fumar. En serio, es la misma sensación, pero en vez de tener ganas de fumar, lo que tengo son ganas de comer azúcar, y más hambre, la cual no se calmara (presumo) hasta que no hay recibido lo que quiere... azúcar.


Además, a partir de mañana voy a tomar los cafés sin azúcar ni sacarina, algo que siempre he querido hacer. Más que nada porque no me puedo permitir el lujo de ponerme dos cucharadas de azúcar en cada café que tomo (engordaría) y no me gusta consumir edulcorantes artificiales y químicos. Cuando pongo sacarina en el café, me imagino que estoy poniendo veneno en él, solo que, esta vez, el veneno es dulce.


Ya os iré contando con más detalle como acontece la semana. De momento me está costando acabar el día, y espero lograrlo. Ayer por la noche me tomé un vaso de leche con canela, también para intentar paliar el "mono". ¿Funcionó? Algo. A ver, no os voy a decir que me quedé "super agusto"... aunque el gusanillo si que lo mató. Lo de hoy es algo más fuerte ya. Pero vamos, que si he dejado de fumar... podré dejar el azúcar durante una semana. ¿O no? Lo que más miedo me da, sinceramente, es el fin de semana... ¡ya os contaré!

Un saludo enorme y gracias por leerme! No os vayáis sin comentar, tengo ganas de saber que pensáis, si lo queréis probar o si lo habéis probado! ;-)

Toni



martes, 10 de junio de 2014

Únete al reto de la semana sin azúcar. ¡Por un cuerpo más sano!

¡Hola saboríos!

Esta semana os voy a presentar un reto para que, si queréis, lo hagáis también. Se trata de no consumir nada de azúcar durante una semana y, creedme, es mucho más difícil de lo que parece.



Resulta que el otro día estaba navegando por internet, leyendo información sobre alimentación y cosas de estas que a mi me gusta leer, y me encontré con un artículo en el que se explicaba el abuso que estamos haciendo del azúcar en general, no solo nosotros como consumidores, sinó también los empresarios, quienes lo añaden para generar cierta dependencia o para "gustar" más.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomendaba en 2002 que el azúcar no superase el 10% de la ingesta calórica total. Recientemente salió un artículo de la OMS dónde recomendaba bajar el consumo máximo de azúcar al 5%. Para ponerlo en términos claros que todo el mundo pueda entender, esto representaría unas 6 cucharaditas de café diarias, es decir, mucho menos de lo que consumimos como media.


A parte de todos los alimentos y bebidas cuyos niveles de azúcar es alto (helado, chocolate, galletas, refrescos), los cuales pueden darnos, con una sola ración, la cantidad diaria de azúcar, existen muchos otros productos que contienen altas cantidades de azúcar, y de los cuales nunca sospecharías. Un claro ejemplo que me he encontrado yo hoy, a la hora de ir a desayunar, ha sido el Jamón York, un alimento salado que, sin embargo, contiene azúcar

Ese es, bajo mi punto de vista, uno de los problemas que existen hoy en día con el azúcar. Además del azúcar que sabemos que comemos, ingerimos involuntariamente mucho más del que creemos debido al abuso que las grandes empresas hacen. Una ración de ketchup contiene 1 cucharadita de café de azúcar, una lata de tomate frito contiene 4 cucharadas de café, una coca cola, 10 cucharadas. Incluso algunos de los yogures etiquetados como 0% no se libran de esta lacra. Hasta 4 cucharadas por yogur. Cuidado, 0% grasa no signfica sin calorías o sin azúcar. De hecho, las chucherías son casi todas 0% grasa... sin embargo sabemos todos que engordan. Y no poco.

Vamos a analizar un día normal para mucha gente. Desayunamos unas tostadas con mantequilla y mermelada, y un café con leche con una o dos cucharadas de azúcar. La mermelada contiene en general entre un 30% y un 50% de su contenido en azúcar. Eso ya sumarían unas 4 cucharadas de azúcar... y sólo hemos desayunado. Continuamos con nuestro día y nos comemos unos macarrones a la boloñesa, con tomate frito, y una coca cola (voy a ser bueno y no añadiré el postre). Estaríamos tomando otras 12 cucharadas de azúcar. (recordad que lo recomendado son unas 6 cucharadas al día). Analizando sólo medio día de dieta, podemos comprobar que hemos consumido ya  prácticamente 3 veces la cantidad de azúcar recomendada para un día.

El excesivo consumo de azúcar provoca una especie de "subidón", parecido al que ocurre cuando consumimos algunos tipos de drogas. Como ya bien sabemos, todo lo que sube, tiene que bajar. Esto es lo que se conoce como "sugar crash", lo que produce sensación de cansancio, irritabilidad e incluso resaca. En algunos sitios, se denomina al azúcar como el tabaco del siglo XXI.


Habiendo dicho esto, espero que comprendáis mejor por qué realizo este reto. Quiero probar si realmente puedo vivir una semana sin tomar azúcar. Por supuesto, no voy a eliminar azúcares naturales como son la fruta o algunas verduras. Estoy hablando en todo momento de azúcar procesado, refinado, añadido. En definitiva, azúcar innecesario. 

De momento, he conseguido superar el primer día sin azúcar sin ningún tipo de problema. No os voy a mentir, me moría por comerme un helado después de la cena. Pero he sido fuerte, y lo he conseguido. A ver que tal me va el segundo día...

Y vosotros... ¿Os animáis? ¿Qué pensáis del consumo de azúcar de la sociedad actual?

Un saludo a todos!!

Toni




martes, 3 de junio de 2014

Buñuelos de calamar en salsa de hierbas (1-2 puntos por trozo)

Hola saboríos!

Acabamos de cruzar las puertas de junio y se avecina el calor, por lo que va apeteciendo cambiar los platos de cuchara por cosas más frescas y veraniegas. Este plato os vendrá perfecto para salir a la terraza, o al balcón, o... simplemente sentarnos ante al ventana, con una caña bien fresquita y, por qué no, alguien especial con quien compartir el plato.
Se trata de unos bocaditos de calamar rebozados y acompañados de una fina salsa verde de hierbas, aceite y... ajo. Sí.. ajo... Mejor cambiamos "alguien especial" por "amigo"... o eso, o cambiamos la caña por una botella de ginebra, que mate los "reflujos".

Bromas aparte, es un plato relativamente sencillo de hacer y le gusta a prácticamente todo el mundo. Servido encima de unas hojas de rúcula o unos canónigos le da un aspecto mucho más fresco y veraniego, también sano.


Dificultad: Fácil
Duración: 20 minutos
Ingredientes para 2-3 personas (propoints por persona)


  • 400-500 gr de calamar sumergido en leche (preferiblemente que no esté cortado en rodajas)
  • Harina 100-150gr (más o menos a ojo, la cantidad no es muy imporante)
  • 1 ramita de hierbabuena o menta
  • 1 ramita de perejil
  • 1 ramita pequeña de cilantro
  • 3 dientes de ajo
  • 1 limón
  • 1 bolsa de canónigos o rúcula
  • 4 cucharadas de aceite de oliva y suficiente aceite para freír el calamar
  • Sal y pimienta al gusto

Elaboración

Lo primero que vamos a hacer, después de haber puesto el calamar en leche, es preparar el picadillo de hierbas y ajo que pondremos encima del calamar una vez que esté hecho. Para ello cogeremos las 4 cucharadas de aceite de oliva, las 3 hierbas, los ajos y el zumo de medio limón. Lo ponemos en un mortero o en un procesador de alimentos y lo picamos todo. Reservamos.


Lo siguiente que vamos a hacer será colar y secar la leche del calamar. Lo cortamos en bocaditos pequeños, para que no se necesite cuchillo a la hora de comerlo. Preparamos un platito hondo dónde poder rebozar el pollo. Calentamos unos 2 o 3 dedos de aceite en una sartén y vamos echando en 2 o 3 partes, según el tamaño de la sartén, el calamar previamente rebozado en la harina.


Freímos durante unos pocos minutos a fuego medio-alto. En caso de que el aceite no cubra los trozos de calamar, como es en el caso de la fotografía, deberéis darle la vuelta para que se haga bien por todos los lados. No pongáis el fuego demasiado alto, o se calcinará la harina mientras que el calamar quedará crudo. Cuando haya cogido un buen color, lo apartamos y lo ponemos en un plato con papel de cocina para que absorba el aceite sobrante.


Ponemos los canónigos en un plato y los aliñamos al gusto. Echamos sal y pimineta al calamar, y la salsa que previamente habíamos reservado. Lo servimos enseguida.

No te vayas sin comentar y gracias por leerme :-)







martes, 27 de mayo de 2014

Cuscús dulce tradicional marroquí (Tfaya) ( 24 propoints por ración)

¡Aquí llega la prometida receta!

Un delicioso cuscús dulce al estilo marroquí, también denominado cuscús tfaya, que es el nombre que recibe la cebolla caramelizada con las pasas o, en este caso, con dátiles.

Las primeras referencias del cuscús proceden de un escrito anónimo del siglo XIII sobre cocina del Magreb y Al-Ándalus, siendo en este último altamente apreciado entre la población morisca. Es por eso que existe en el castellano antiguo una denominación para este plato: alcuzcuz. En catalán aparece ya en el Tirant lo Blanch (1464) de Joanot Martorell, que lo menciona como "cuscusó" (cap. 137).




La receta parece que es complicada, pero en realidad si os ponéis a hacerla veréis que es bastante sencilla. Eso sí, lleva su tiempo, y hay que cuidar el caramelizado, pues no queremos que se nos pegue a la sartén.

Pero primero a lo primero...

Dificultad: Media
Duración: 50 minutos
Ingredientes (propoints por persona)


  • 4 trozos de carne (en este caso pollo) (6 pp)
  • 4 huevos (2 pp)
  • 2 zanahorias (0 pp)
  • 8 cebollas (0 pp)
  • 150gr de dátiles (o 200 gr de pasas) (4 pp)
  • 1 cucharada sopera de ras el-hanout (0 pp)
  • 4 clavos (la especia, no los metálicos :P) (0 pp)
  • 1 cucharada sopera de canela (0 pp)
  • 3-4 cucharadas soperas de azúcar (según lo golosos que seáis) (2pp)
  • 1 cucharada sopera de mantequilla (si tenéis smen, mejor) (1pp)
  • 500gr. de cuscús (7 pp)
  • 1 bote de garbanzos hervidos (opcional pero recomendado) (2pp)
  • Aceite de oliva (aprox. 3 cucharadas) (0 o 1 pp, pues la mayoría se queda en el caldo)
  • Media pastilla de avecrem (no sale en la foto) (0pp)










Elaboración:


Bueno, ahora que ya tenemos todos los ingredientes preparados para no dejarnos nada, vamos a empezar a cocinar. Lo primero que vamos a hacer será cortar 2 de las cebollas para saltearlas dentro de una olla (donde quepa todo). Preparamos también la carne, el clavo, el aceite y el ras el-hanout. Calentamos la olla, añadimos unas cucharadas de aceite y echamos dentro las dos cebollas, la carne, la cucharada sopera de ras el-hanout, los 4 clavos y media pastilla de avecrem. Salteamos unos 2 o 3 minutos y añadimos un vaso de agua. 



Seguimos removiendo de vez en cuando durante unos 8 minutos para que se impregne todo con el sabor y aroma de las especias. Volvemos a añadir agua, la suficiente para que hierva la olla durante 40 minutos. Acordaros 10 minutos antes de que termine de hervir aquí también los huevos.

Mientras hierve la carne, tenemos que preparar la Tfaya (que es la cebolla caramelizada) y el cuscús. Yo, en general, utilizo cuscús instantáneo, aunque tengo que admitir que no está tan bueno como el cuscús preparado en una cuscusera. Cuestión de tiempo y preferencias. Eso os lo dejo a vosotros. Si elegís el instantáneo, se trata simplemente de hervir tanta agua como cuscús. Ojo, si ponéis un vaso de cuscús no podéis poner sólo un vaso de agua, pues el cuscús pesa más que el agua. Si usáis un paquete de 500gr de cuscús, son dos vasos de agua llenos hasta arriba (que no quepa ni gota, es decir, 500ml). Una vez que el agua esté hirviendo, apartamos del fuego y echamos el cuscús, un poco de aceite, sal y pimienta negra. También se le puede echar limón, aunque yo lo prefiero sin, sobre todo para el cuscús dulce.

Para la tfaya vamos a juntar la cebolla, la cual cortaremos en juliana, el azúcar, la canela y la mantequilla. También un vaso de agua. Ponemos la olla la fuego y añadimos la cebolla, la canela, el azúcar y la mantequilla. Damos vueltas hasta que veamos que la mantequilla se ha derretido (2 minutos). Añadimos el vaso de agua a la olla y dejamos hervir unos 10 minutos. Es muy importante que la olla esté tapada y permanezca así durante todo el proceso, excepto cuando la abramos para remover. No os paséis con la potencia, sino vais a calcinar el azúcar. (Fuego medio)


Trascurridos los 10 minutos, vamos a destapar la olla y añadimos los dátiles. A partir de este momento tenemos que ir removiendo con una espátula o cuchara de madera hasta que quede como en el gif animado (imagen que está justo debajo). Es decir, cuando metéis la espátula y la sacáis, se deben formar unos hilos. Eso nos indica que la cebolla está caramelizada. Por supuesto, cuanto más tiempo la tengáis más caramelizada/espesa quedará. A veces es necesario remover durante unos 10 minutos más. (no os olvidéis de meter los huevos en la olla de la carne para hervirlos)


Una vez que tengamos la carne, la tfaya y el cuscús listo vamos a proceder al "montaje" del plato (no tiréis el caldo del pollo).  Lo primero que se hace es coger un plato muy grande o bol donde vaya a caber todo. Colocamos primero el cuscús, seguido del pollo, las verduras y el huevo hervido y acabamos con la tfaya (ver foto) 


Ahora que tenemos el plato montado, toca disfrutarlo! Yo siempre pongo parte del caldo en un recipiente por si alguien quiere echárselo encima del cuscús. Así le da mucho mas sabor y no se queda tan seco. Con lo que sobre de caldo podéis hacer una sopa muy rica :)

Un saludo enorme a todos y a disfrutar de este gran manjar! 




miércoles, 21 de mayo de 2014

Más de 5.000 visitas! Estoy realmente impresionado!

Hola a todos!

Antes de nada os quiero pedir disculpas, pues ya estamos a miércoles y todavía no tengo la receta lista. Con esto de la vuelta del viaje, he estado ocupadísimo y he tenido un montón de trabajo acumulado... esa es la parte mala de irte de vacaciones.

La verdad es que me he llevado una grata sorpresa al ver el número de visitas! Realmente es que ha crecido bastante durante mi ausencia, y sinceramente me he puesto muy contento. Así que otra vez, ¡gracias! Entre todos hacéis que tenga sentido recopilar estas recetas.

Tengo una recetilla por ahí comenzada, que voy a postear en cuanto le añada las fotos y acabe de retocar el texto. No os voy a decir exactamente qué receta es... pero lo que sí os voy a decir es que es una receta árabe, y que vale cada punto que tiene puesto que es espectacular!

Ahora, si me lo permitís, voy a seguir poniéndome al día, a ver si antes de que llegue el fin de semana acabo todo esto y consigo poner la receta. Mientras tanto os dejo una foto que me hicieron en la parte canadiense de Niagara. Así de paso me veis la cara :-)

Un saludo a todos!

Toni


martes, 6 de mayo de 2014

7 errores comunes a la hora de cocinar

Hola de nuevo!

Esta semana no os traigo una receta, pero sí que os traigo algo que podréis aplicar a vuestras recetas y al tiempo que pasamos todos los amantes de la cocina y los no tan amantes que cocináis para sobrevivir, adelgazar, comer sano, reducir el colesterol, etc.

Si no has intentado caramelizar cebolla usando sal, todavía no has cometido uno de los errores más vergonzosos que he cometido yo en mi tiempo entre sartenes.  Todos, desde los más principiantes hasta los más sabios, cometemos errores a la hora de cocinar. Aquí os traigo un listado con 7 errores  comunes a la hora de cocinar (que no necesariamente  los más comunes).  Si, ya sé que es un número extraño… lo normal son 5, o 10, o 20…

Posiblemente ya conozcáis algunos de ellos, o quizás casi todos, pero tengo la esperanza y espero que podáis aprender algo de este post!

Allá vamos!

1) No probar la comida
El resultado:  El sabor y la textura de un plato excelente quedan desbalanceados y poco atractivos.
Para la mayoría de cocineros, probar la comida es algo automático. Para los que no lo es, el precio a pagar puede ser caro. En mi caso fue la pérdida de un cuscús dulce, y parte de mi reputación como cocinero, al servir un cuscús dulce con pasas y cebolla caramelizada… en sal.


2) No leerse la receta entera antes de cocinar
El resultado:  Sabores deslucidos, pasos enteros  o ingredientes saltados.
Hasta las recetas mejores escritas pueden no contener toda la información en la parte de arriba. Además, cada cocinero tiene su manera única de manejar los ingredientes y de manejarse a él o ella misma dentro de la cocina.
Luego no te quejes si tienes 30 segundos para cortar 4 cebollas, o preparar un caldo de pollo.



3) Hacer sustituciones imprudentes en las recetas
El resultado:  Arruinamos la química subyacente de la receta
Quién no ha hecho eso de…
“200ml de aceite… con lo que engorda eso… pondré 150 sólo”
Es uno de los errores quizás más comunes y uno de los destroza-pasteles más usados en nuestras cocinas. Sobre todo cuando se trata de pasteles y bizcochos. Todas las recetas, pero sobre todo las que van en el horno, tienen una química especial que produce una textura, humedad, sabor, suavidad o dureza, etc. en concreto. Modificando la receta a nuestro antojo estamos destruyendo esa química especial que se forma juntando la cantidad correcta de ingredientes.
Siempre es mejor, si una receta te parece que lleva demasiado aceite (por ejemplo), buscar otra. Las sustituciones o cambios en las recetas no suelen funcionar y es muy arriesgado modificarlas a nuestro antojo.
Si realmente te apetece hacer esa receta en concreto, usa los ingredientes listados, y tómate un tiempo extra en ir al mercado o supermercado a conseguirlos. La receta y tus comensales te lo agradecerán.



4) No conocer las idiosincrasias y particularidades de tu horno.
El resultado: Comida que se cocina demasiado rápido, demasiado lento, o de manera desigual.
Todos los hornos, cuando están a 220ºC, deberían de cocer a 220ºC. Sin embargo, muchos no lo hacen. Incluso los hornos caros tienen problemas con la temperatura. Algunos hornos también cambian su manera de “comportarse” con los años. Lo ideal es usar siempre un termómetro de horno, y conocer las zonas fuertes y débiles de tu horno.
Os recomiendo encarecidamente que realicéis el “test del pan”. Poned, en vuestra bandeja del horno, rebanadas de pan esparcidas. Metedlas en el horno una vez que éste haya alcanzado la temperatura máxima. Esperad 3 minutos, y sacad las rebanadas de pan. Comprobad si, efectivamente, están todas tostadas por igual o si hay zonas que se han tostado más que otras.


5) Girar la comida demasiado a menudo
El resultado:  Se interfiere en el dorado de los alimentos, la comida se pega o pierdes el rebozado.
Aprender a dejar la comida en paz es de lo más difícil de aprender a la hora de cocinar. Es tan tentador darle la vuelta a la carne, pincharla, girarla. Pero el rebozado se va a pegar a tu sartén en vez de a tus pechugas (que raro ha quedado eso…). Esa capa crujiente y doradita no se va a formar a no ser que dejes la comida sin tocarla durante un tiempo en concreto (que varía según el alimento).



6) No calentar la sartén lo suficiente antes de echar la comida
El resultado: Comida que se pega,  escalopes sin capa crujiente, carne pálida.
El cocinero sin experiencia o sin tiempo apenas calentará la sartén antes de añadir aceite y echarle unas cebollas para saltearlas. Luego llega… nada. No chisporrotea. Una sartén caliente es esencial a la hora de saltear verduras o a la hora de crear una capa dorada en la carne o pescado. Además, evitamos que la comida se nos pegue.
Recuerdo una vez en un programa de televisión que oí al cocinero decir: “Si piensas que la sartén ya está lo suficientemente caliente, apártate y déjala un par de minutos más. Cuando  parezca que es hora de llamar a los bomberos, añade el aceite y ponte a cocinar”.


7) Mezclar en exceso la masa para postres
El resultado: Una pastel que no sube como toca, masas gomosas, duras o secas.
Todos llevamos un nivel de vida estresante hoy en día, pero créeme cuando te digo que la culpa no es de la masa de tu bizcocho. Tu pastel (ni tus comensales) no tienen por qué pagar por tu mal día, así que tranquilízate antes de mezclar los ingredientes de tu futuro, tierno y esponjoso bizcocho. No le des vueltas a las varillas cual tornado en Kansas, ni centrifugues tu harina o azúcar. Muévelo con suavidad, y para de removerlo una vez que la harina se haya integrado casi por completo. Idealmente, una buena masa debería de tener bolitas de masa sin mezclar.


Y esto es todo por hoy! La semana que viene probablemente no postee nada, pues me voy de viaje a Estados Unidos, pero os prometo que os traeré un "recetón" de por ahí, de estos que podemos comer sólo una vez al año!

Un saludo y gracias por estar ahí siempre!